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viernes, 8 de febrero de 2013

3.1 Aprendizaje cooperativo y colaboración.


3.1  Aprender en grupo  e interacción educativa.
Cuando se habla de aprendizaje mediado por los otros, o bien de aprendizaje grupal se refiere al grupo que aprende.  Según Schmuchk (2001:29) Un grupo lo define como “una colección de personas  que interactúan entre sí y que ejercen una influencia recíproca”. Dicha influencia recíproca implica una interacción comunicativa en la que se intercambian señales (palabras, gestos, imágenes textos) entre las mismas personas, de manera continua en un periodo dado, donde cada miembro llega a afectar potencialmente a los otros en sus conductas, creencias, valores, conocimientos, opiniones, prácticas sociales, etc.
Aunque los grupos varían en su conformación y en su permanencia, en el tipo de compromisos u objetivos mutuos que asumen, y en lo prolongado o profundo de sus intercambios, es necesaria  la presencia de interacciones significativas de sus integrantes.
El concepto de interacción educativa “recuerda situaciones en las que los protagonistas actúan simultáneamente y recíprocamente en un contexto determinado, en torno a una tarea o un contenido de aprendizaje, con el fin de lograr unos objetivos más o menos definidos” (Coll y Solé, 1990:320)
El rol del docente es el de actuar como mediador o intermediario entre los contenidos del aprendizaje y la actividad constructiva que desarrollan los alumnos para asimilarlos.
Los alumnos construyen significados a propósito de ciertos contenidos culturales y las construyen sobre todo gracias a las interacciones que establecen con el docente y con sus compañeros.
Las interacciones educativas más poderosas, en términos del avance del desarrollo y el aprendizaje de los alumnos, serán aquellas que les permitan construir cuadros de referencia explicativos, arribar a la teorización de conceptos y a la solución de problemas (Arievitch y Stetsenko, 2000)
Schmuck y Schmuck (2001) encuentran que los profesores que facilitan la interdependencia éntrelos estudiantes son aquellos que conceden gran valor a la relación de grupo, ofrecen apoyo a los alumnos y organizan experiencias educativas donde ocurren intercambios afectivos positivos, se atiende y respeta a diversidad y se promueven discusiones abiertas acerca de los contenidos del currículum y del grupo mismo.
¿Cooperación o colaboración?
 No existe una definición universal o consensuada para estos términos, se acepta que el aprendizaje cooperativo se refiere al empleo didáctico de grupos pequeños, en los que los alumnos trabajan juntos para maximizar su aprendizaje y el de los demás; por consiguiente, se asume que la interacción entre los estudiantes es la vía idónea para la adquisición activa del conocimiento (Mendoza, 2004)
En relación con el aprendizaje colaborativo, Dillenbourg (1999) plantea que la noción de colaborar para aprender en la educación escolar tiene un significado más amplio, que puede incluir al anterior. Observa la posibilidad de trabajar en una situación educativa en la que, en contraste al aprendizaje individual o aislado, aparecen varias interacciones armoniosas entre los estudiantes a lo largo de la clase, cuando realizan alguna actividad escolar. Como miembro del grupo los alumnos tienen objetivos más comunes aprendizaje y toman conciencia recíproca de ello, existe división de tareas y comparten grados de responsabilidad e intervención en torno a una tarea o actividad.
Fernández h Melero (1995), en el enfoque colaborativo se asume una distribución más equitativa del conocimiento entre el agente educativo o mediador y los participantes y se espera que la autoridad sea igualmente compartida. En el enfoque cooperativo existe un mayor control y sistematización por parte del profesor, mientras que en el enfoque coolaborativo, los estudiantes comparten con el profesor la autoridad y el control del aprendizaje.
E. Wenger plantea que una comunidad de práctica consiste en un grupo de personas que comparten un interés común con respecto a un tema o una serie de problemas  y que profundizan su conocimiento y destreza para afrontarlos a través de un interacción continuada. Así se requiere de un compromiso mutuo entre los participantes, un repertorio de significados por compartir.
Melero y Fernández (1995) plantea que tanto la cooperación como la colaboración son dimensiones importantes del aprendizaje grupal.
A diferencia que en el caso del aprendizaje cooperativo el acento está puesto en una serie de actividades o tareas altamente estructuradas por el docente, mientras que cuando se habla de aprendizaje colaborativo la responsabilidad y gestión del aprendizaje recae más bien en el estudiante y los pares.
Estructuras y situaciones de aprendizaje cooperativo, individualista y competitivo.
A los inicios del siglo XX Kofka psicólogo de a Gestalt, propuso que los grupos eran totalidades dinámicas en las cuales la interdependencia podía variar.
K. Lewin postuló que es el tipo de manejo en el cumplimiento de metas lo que motiva las conductas cooperativas y competitivas de un grupo.
M. Deustch postuló la noción de interdependencia social y plantea la teoría de la cooperación y competición, que ha sido la base de esta línea de investigación.
La interdependencia positiva tiende hacia la interacción promocional o estimuladora y da lugar a la estructura competitiva. Si hay ausencia de interacción entre los alumnos, es decir, no-interdependencia, conduce al individualismo.
La organización individualista es aquella en la que no hay ninguna relación entre los objetivos que persigue cada uno de los alumnos, pues sus metas son independientes entre sí.
En la estructura competitiva el alumno no es independiente entre sus compañero. Los alumnos son comparados entre sí, los mejores y los peores y son ordenados de esta misma manera. Las recompensas se les otorgan siempre a los mejores. Bajo esta representación de competencia, el alumno obtiene una mejor calificación cuando los demás han rendido poco.
Un esquema individualista y de competencia genera una motivación individual, con metas orientadas a obtener básicamente valoración social y recompensas externas.
El alumno bajo  las presiones de una situación competitiva, difícilmente siente deseos de aprender como un objetivo mismo, la sensación de autonomía, satisfacción personal por el aprendizaje logrado, pasa a un segundo plano, en comparación con aquellas en las que puede ganar prestigio social, o ubicarse en un nivel superior obteniendo reconocimientos y recompensas.
En una situación competitiva suele poner en desventaja al niño, porque recibe constantemente mensajes que le indican que sus habilidades son pobres y siempre son superados por los demás.
Otro aspecto negativo de la competitividad es en la que el alumno que ha vivido durante largo tiempo etiquetado como el peor, llega el momento en que desarrollan conductas muy poco solidarias y actitudes ilógicas, descalificando todo lo que los demás hacen.
Cuando se trabaja con esquema individualista y/o competitivo, se suele evaluar a los estudiantes con pruebas estandarizadas siendo relevante comunicar el puntaje obtenido y el lugar que se ha alcanzado.
En años recientes las reformas curriculares contemplan el aprendizaje cooperativo como elemento clave para la innovación educativa y aunque los profesores lo saben, existe una serie de dificultades que sortear: el número de alumnos y grupos que atienden, las normas de la institución educativa y sus sistemas de acreditación, lo extenso de los contenidos curriculares e incluso las propias presiones y expectativas de los padres de familia.
Otro problema es el desconocimiento tanto de profesores como de alumnos, respecto a la manera de cómo trabajar cooperativamente, puesto que no todas las actividades que se realizan se pueden trabajar en equipos. Por lo general los alumnos no tienen claro lo que es trabajar en equipo, únicamente se distribuyen inequitativamente el tema y lo copian literalmente.
¿En qué consiste la cooperación? Cooperar consiste en trabajar juntos para lograr metas y que tiene que darse la interdependencia positiva.
El aprendizaje cooperativo es el empleo didáctico de grupos reducidos en los que los alumnos trabajan juntos para extender su propio aprendizaje y el de los demás.
Una estructura de aprendizaje competitiva, individualista o cooperativa, intervienen no sólo las actividades a realizar, sino también la estructura de autoridad y la de recompensa y reconocimiento.
La estructura de autoridad se refiere al grado de autonomía que los alumnos tienen a la hora de decidir y organizar actividades y contenidos escolares y en consecuencia, al grado de control que al respecto es ejercido por los profesores o por otros adultos.
La estructura del reconocimiento puede variar en el tipo de recompensa, su frecuencia y magnitud, pero sobre todo, en el tipo de relación de interdependencia que se establezca entre los miembros del grupo, los resultados del trabajo cooperativo y las recompensan que resultan de un beneficio mutuo.
  Beneficios del aprendizaje cooperativo.
El trabajo en equipos cooperativos tiene efectos positivos en el rendimiento académico de los participantes, así como en las relaciones socioafectivas que se establecen entre ellos.
Al analizar más de 100 investigaciones realizadas con alumnos, donde se contrastaban el aprendizaje cooperativo, individual y situaciones de competencia, concluyen lo siguiente:
1.- Rendimiento académico. Las situaciones de aprendizaje cooperativo eran superiores a la de aprendizaje competitivo e individualista en áreas curriculares.
2.- Relaciones socioafectivas. Particularmente se incrementaron el respeto mutuo, la solidaridad y los sentimientos recíprocos de obligación y ayuda, incremento de la autoestima de los estudiantes, incluso de aquellos que habían tenido al inicio un rendimiento y autoestima bajos.
3.- Tamaño de grupo y producto del aprendizaje. Mientras más numeroso sea el alumnado en un grupo, menor es el rendimiento académico. Se observó que el rendimiento y logros de aprendizaje son mayores cuando los alumnos deben preparar un trabajo final.
Los mayores beneficios se encuentran en las escuelas que practican una cultura colaborativa, ya que no sólo adaptan el aprendizaje cooperativo como una técnica didáctica más. Y aún más podría conseguirse si dicha cultura extiende a los intercambios y forma de trabajo de los profesores, y preside su trabajo como educadores y la toma de decisiones colegiada.
 GRUPOS DE TRABAJO  Y COOLABORACIÓN
E n el contexto de los aprendizajes escolares se pueden identificar  tres tipos básicos de grupos de aprendizaje  cooperativo (Johnson, Holubec, 1999)
-Los grupos  formales: Funcionan durante un periodo, que va de una hora ó sesión a  varias semanas de clase. Son grupos  donde se trabaja para conseguir objetivos comunes en un grupo.
-Los grupos informales: Tienen como limite  el tiempo de duración de una clase (1 ó 2 horas en clase). Son actividades de enseñanza directa.
-Los grupos de base  o a largo plazo: Son grupos heterogéneas, con estudiantes que comienzan relaciones responsables y duraderas,  cuyo principal objetivo, es brindar apoyo y ayuda mutua a los otros compañeros.
-Los grupos de pseudo aprendizaje: Donde  los estudiantes cumplen la instrucción  de trabajar juntos, pero con poco o sin ningún interés. En apariencia  trabajan juntos, pero en realidad compiten entre sí.
-Los grupos ó equipos de aprendizaje tradicional: Los alumnos trabajan entre sí, realmente tienen la disponibilidad para hacerlo, intercambian información, pero la intención   por ayudar al otro es mínima.  En algunos  casos existen alumnos que se aprovechan de los más destacados y responsables y optan por dejar que los otros asuman la responsabilidad que les compete dícese llamar alumnos (POLIZONES).
Actividades  docentes y   diseño de situaciones  de aprendizajes.
Dentro de las actividades   docentes, los autores proponen la necesidad de que el profesor trabaje con cinco tipos de principios  y estrategias asociadas;
1-      Especificar con  claridad los propósitos del curso.
2-      Tomar ciertas decisiones respecto a la forma  en que ubicara  a sus alumnos de grupo de aprendizaje.
3-      Explicar con claridad  a los estudiantes la tarea  o actividad  y la estructura de la meta.
4-      Monitorear la efectividad de los  grupos de aprendizaje cooperativo e intervenir  cuando se requiera.
5-      Evaluar el nivel del logro de los estudiantes.
En relación a la explicación  de los propósitos, el docente requiere delimitar 2 tipos de objetivos.
-Los  objetivos académicos  referentes  a los aprendizajes  esperados en relación con el contenido curricular. Considerando  el nivel conceptual,  la motivación de sus alumnos, sus conocimientos previos y la signficatividad  de los materiales.
-Los objetivos  para el desarrollo de las habilidades de colaboración, donde deberá  decidirse qué tipo de habilidades de cooperación se enfatizarán.
Se recomienda que los grupos  de trabajo cooperativo sean heterogéneos, colocando alumnos de nivel alto, medio y bajo rendimiento escolar.
Por último, la evaluación del grupo requiere unir lo aspectos cualitativos y cuantitativos del aprendizaje logrado por los alumnos. Resulta  necesaria la evaluación del funcionamiento del grupo, que involucra una reflexión compartida entre el docente y los equipos de trabajo.
Algunas estrategias específicas                de  aprendizaje cooperativo.
En la literatura especializada son varias las estrategias que cubren los componentes básicos de la  cooperación y los principios educativos. Algunos autores lo denominan métodos didácticos, técnicas cooperativas, etc.  Pero se ha preferido nombrar las estrategias, por el significado dado a dicho término en esta obra, a continuación se enlistan las estrategias más difundidas en este ámbito.
 EL rompecabezas: se forman equipos de 6 estudiantes que trabajan con material académico que ha sido dividido en secciones como en miembros del grupo, de manera que cada uno se encargue de estudiar su parte, posteriormente se reúnen con grupos expertos e intercambian sus ideas luego regresan a su grupo original y enseñan y enseñan su sección respectiva  a cada grupo. Estrategia del rompecabezas no es igual a la tradicional que cada equipo se reparte, y no se comparte lo aprendido con los demás y el resultado  solo es la suma de fragmentos literales.
Es cierto que estas formas de trabajo son diferentes ya que: el trabajo individual consiste en trabajar en solitario para conseguir sus propósitos sin prestar atención a los demás, el competitivo consiste en competir entre los alumnos, como resultado debe haber más de uno para poder competir, y por último el trabajo cooperativo que consiste en trabajar entre sí (más de uno), de tal forma que cada alumno está interesado tanto en su propio trabajo como en el de los demás (interesado no es lo mismo que competencia).
El trabajo en grupo, se utiliza para enseñar que el trabajo se debe realizar con más de una persona,  el trabajo no puede realizarse de modo individual.
En cambio el trabajo cooperativo, no sólo muestra que existe más de un elemento sino que escoge un modo determinado de trabajar. Es decir este modo de trabajar se caracteriza por: Todos los miembros tienen funciones y conocen todo el trabajo, trabajan cara a cara, reconocen las críticas constructivas y reflexionan sobre lo realizado.


viernes, 1 de febrero de 2013

2.2 Principios psicológicos centrados en el aprendizaje del alumno.


2.2  Principios psicológicos centrados en el aprendizaje del alumno.
  Es necesario señalar la importancia que tiene el aprendizaje centrado en el alumno. .Como  lo menciona; McCombs y vakili (2005), el diseño de experiencias o ambientes educativos centrados en el aprendizaje del alumno debe integrar una doble perspectiva;
-La persona que aprende: sus experiencias, perspectivas, intereses, necesidades, conocimientos previos, enfoques y estilo,  etc.
-Los procesos de aprendizaje mismos: el conocimiento disponible acerca de como aprender de la gente y de las prácticas de enseñanza más efectiva para promover altos niveles de motivación, aprendizaje y desempeño para todos los aprendices.
La asociación  psicológica, se dio a la tarea de investigar 14 principios  psicológicos; factores cognitivos, metacognitivos y factores emocionales, éstas resultan fundamentales para el aprendiz las cuales son:
1-    Naturaleza del proceso de aprendizaje
2-    Metas del proceso de aprendizaje
3-    Construcción del conocimiento
4-    Pensamiento estratégico
5-    Pensar acerca del pensamiento
6-    Contexto del aprendizaje
7-    Influencias motivacionales y emocionales sobre el aprendizaje
8-    Motivación intrínseca por aprender
9-    Efectos de la motivación sobre el esfuerzo
10- Influencia del desarrollo sobre el aprendizaje
11- Influencias sociales sobre el aprendizaje
12- Diferencias individuales sobre aprendizaje
13- Aprendizaje y diversidad
14- Estándares y evaluación
Dichos principios, enfatizan las visiones del aprendizaje cognitivo y significativo que se complementan con una perspectiva social del proceso de aprendizaje en contextos escolares.
También es  de gran importancia  la autorregulación y los procesos afectivos-emocionales en el alumno, ya  que se espera que este, construya su propio conocimiento en base a las experiencias que va teniendo en la escuela y en su entorno, dialoguen, y puedan ser competentes  para realizar aportaciones  a su grupo de trabajo y en el área digital- tecnológica, en cualquier situación que lo amerite.

ENSEÑAR Y APRENDER CONTENIDOS CURRICULARES Y COMPETENCIAS.
Los contenidos que se enseñan en los currículos de los distintos niveles educativos pueden agrupar en tres tipos
·          Los contenidos declarativos
·         Los contenidos procedimentales
·         Los contenidos latitudinales
Los procesos de enseñanza-aprendizaje, las implicaciones de aprender competencias. El aprendizaje de competencias no puede reducirse a la sumatoria o acumulación de solo estos tipos de contenido.
El aprendizaje de contenidos declarativos el saber que un conocimiento declarativo ha sido la área más privilegiada dentro del curriculum escolar de todos los niveles educativos.
Se puede definir el saber que como la competencia vinculada con el conocimiento de datos, hechos conceptos y principios. Algunos han preferido nombrarlo conocimiento declarativo, porque es un saber que se dice, que se declara o que se conforma por medio del lenguaje.
 Conocimiento declarativo puede hacerse una importante distinción taxonómica con claras consecuencias pedagógicas: el conocimiento factual y conocimiento conceptual.
  El conocimiento factual se refiere a datos y hechos que proporcionan información verbal y que los alumnos deben aprender en forma literal al pie de la letra, ejemplo: nombre de capitales o países, no toma en cuenta conocimientos previos.
   El conocimiento Conceptual se construye a partir del aprendizaje de conceptos y principios y explicaciones, los cuales no tienen que ser aprendidos en forma literal, si no a partir de la abstracción de su significado esencial o por medio de sus características definitorias y sus reglas intrínsecas. (Esencial propio, interno), toma en cuenta los conocimientos previos. Para promover el aprendizaje conceptual es necesario que los materiales de aprendizaje se organicen y estructuren apropiadamente para que la riqueza del  aprendizaje  conceptual pueda ser explotada por los alumnos.
EL APRENDIZAJE DE CONTENIDOS PROCEDIMENTALES
  El saber hacer o el saber procedimental es aquel conocimiento que se refiere a la ejecución de procedimientos, estrategias, técnicas, habilidades, destrezas, métodos etc. A diferencia del saber, que es declarativo y teórico, el saber procedimental es práctico porque es basado en la realización de varias acciones u operaciones
  Los procedimientos (nombre que se usa como genérico de los distintos tipos de habilidades y destrezas) pueden ser definidos como un conjunto de acciones ordenadas y dirigidas hacia la consecución de una meta determinada ejemplo: pueden ser: la elaboración de resúmenes, ensayos o graficas estadísticas, el uso correcto de algún instrumento como microscopio o un procesador de textos).
   Valls (1993) Durante el aprendizaje de procedimientos es importante que el aprendiz comprenda cual es el objetivo deseado, la secuencia de acciones que llevaran a cabo y la evolución temporal de la misma, establece igual una serie de etapas, que comprende.
1.    La apropiación de datos relevantes respecto a la tarea y condiciones. Esta es la etapa donde se resalta el conocimiento declarativo, sin ser todavía la ejecución de la tarea; se centra en proporcionar al aprendiz la información o conocimiento factual
2.    La actuación o ejecución del procedimiento, donde al inicio el aprendiz procede por tanteo y error, mientras el docente lo va corrigiendo mediante episodios de práctica con retroalimentación. en esta fase se utiliza un doble código, declarativo y procedimental y culmina con la fijación del procedimiento.
3.    La automatización del procedimiento, como su resultado de su ejecución continuada en situaciones pertinentes. Una persona que ha automatizado un procedimiento muestra facilidad, ajuste, diversidad y ritmo continuo cuando lo ejecuta.
4.    El perfeccionamiento indefinido del procedimiento, para el cual en realidad no hay final. Marca claramente la diferencia entre un experto( que domina el procedimiento) y un novato ( que se inicia en su aprendizaje
  La enseñanza de un procedimiento no solo es necesario plantearle al aprendiz el desarrollo ideal del mismo para las rutas óptimas y correctas que conducen  a la realización exitosa. El procedimiento se realiza en elaboración, se requiere atender las formas de interacción  entre los participantes.
  Shôn plantea (1992), no hace una reflexión en sobre la acción, menos aún se plantean situaciones de enseñanza  auténticas, en contextos de aplicación relevantes, reales.
 El aprendizaje de procedimientos o el desarrollo de competencias procedimental, consiste en un proceso gradual. Estas dimensiones relacionadas entre sí son las siguientes.
1.    Etapa inicial ejecución insegura, lenta e inexperta, ejecución rápida y experta.
2.    Ejecución de esfuerzo, desordenada y sujeta al tanteo por ensayo y error de los pasos del procedimiento, hasta la ejecución articulada, ordenada y rígida por presentaciones simbólicas(reglas)
3.    Una comprensión incipiente de los pasos y la meta que el procedimiento pretende conseguir
Algunos recursos didácticos que el profesor puede emplear
·         Repetición y ejercitación reflexiva
·         Observación critica del desempeño
·         Imitación reflexiva de modelos apropiados
·         Retroalimentación oportuna, pertinente y profundidad
·         Establecimiento explícito de las tareas y proceso
·          Pensar y verbalizar mientras se ejecuta el procedimiento.
·         Fomento explícito de la mata cognición: conocimiento, control y análisis de la forma en que se desempeña el procedimiento.
El aprendizaje de contenidos actitudinales.
Uno de los contenidos poco atendidos en los currículos y en la enseñanza de todos los niveles educativos es el de las actitudes, no obstante, que casi todos ellos se hace mención de su importancia.
El concepto de actitud, puede mencionarse aquella que sostiene que se trata de un constructo que media nuestras acciones y que se conforma por tres componentes básicos: cognoscitivo, afectivo y conductual.
Se puede decir que las actitudes son experiencias subjetivas (cognitivo-afectivas) que involucran juicios evaluativos y se pueden expresar en forma verbal o no verbal, son relativamente estables y que se aprenden en el contexto social.
El aprendizaje y la enseñanza de las actitudes han sido poco estudiados en las instituciones escolares como tema, no así otras asignaturas.
El aprendizaje de las actitudes es un proceso lento y gradual, influyen distintos factores como las experiencias personales previas, las actitudes de otra persona significativas, la información y las experiencias novedosas y el contexto sociocultural.
En la reforma actual se incluye la formación de actitudes, pero se hace poco para enseñarlas, se expresan como simples adjetivos calificativos como: honrado, disciplinado, atento, etc.
Hay muchas actitudes que la escuela  debería desarrollar y fortalecer de manera intencional a través de ejercicios determinados estos son por ejemplo: la tolerancia, el respeto al punto de vista de cualquier compañero, la solidaridad, la colaboración, la equidad, etc.
El docente con sus actitudes positivas se vuelve un modelo  a seguir para los alumnos, también puede promueve actitudes negativas  con su comportamiento negativo, el debe enseñar con el ejemplo.
Aplicando técnicas eficaces como las técnicas participativas y de experiencia , juegos, el análisis de caso, el aprendizaje basado en problemas, la lectura y escritura crítica, etc.    
De acuerdo con Bednar y Levie (1993), hay tres aproximaciones que han demostrado ser eficaces para lograr el cambio de actitudes y son:
1.- Proporcionar un mensaje persuasivo.
2.- El modelaje de la actitud.
3.- La inducción de disonancia entre componentes cognitivo, afectivo y conductual.
El aprendizaje  de competencias
La adquisición de competencias no puede entenderse como la simple acumulación del aprendizaje de conocimientos, habilidades,  actitudes.
Perrenoud (2004) nos menciona que la demostración de que se posee una competencia reside precisamente en la movilización de saberes y recursos cognitivos, que ocurre y es pertinente en un contexto o situación real y concreta.
La persona debe movilizar, integrar y situar en contextos sus conocimientos teóricos y metodológicos, actitudes, habilidades específicas e incluso esquemas motores o de percepción que pudieran ser pertinentes  en la situación que afronta.
Jonnaert (2002) afirma que el desempeño exitoso de una competencia requiere de la capacidad de transferir saberes, y que no basta con que haya similitud entre situaciones conocidas y nuevas, si no que ocurren procesos de contextualización – descontextualización.
Coll (2007) afirma que la noción de competencia, favorece de manera considerable a la educación, ya que sitúa en un primer plano la funcionalidad de los aprendizajes logrados, así como su significado. Las competencias son “capacidades situadas”, es decir, capacidades que incluyen en su caracterización la referencia a conocimientos y situaciones determinados.
Desde el socioconstructivismo, las competencias se aprenden en el seno de una comunidad práctica, sea ésta una comunidad de aprendizaje ligada a la institución escolar o una comunidad familiar.
Para Perrenoud (2004) cualquier referencial de competencias “pasa de moda” porque las actividades humanas y las profesiones no son inmutables, sus prácticas cambian y el modo de concebirlas se transforma.
 De acuerdo con Gonczi y Athanasou (1996), la forma más común pero restrictiva de definir competencias consiste en generar un listado de tareas que indican desempeños poco complejos. Un error común de este modelo es considerar que para enseñar competencias, todo lo que se requiere es enseñar técnicas y ejercitarlas.
Un segundo modelo consiste en definir atributos de carácter general considerados indispensables para desempeñar de manera eficiente un dominio o profesión.
Una tercera  opción pretende combinar el enfoque de habilidades complejas y generales con el contexto en que se aplican, reconociendo el carácter situado del conocimiento. Gonczi y Athanasou (1996:275).
La educación basada en competencias enfatiza lo que los estudiantes deben hacer, no solo los conocimientos adquiridos.
En lo que se refiere a la lógica de su diseño, con frecuencia se adopta la elaboración de programas educativos que privilegian la estructura de módulos. Estos se integran a partir de la definición de normas o estándares de competencias, que se constituyen por tres componentes:
  1. Elementos de competencias. Expresan las capacidades o actuaciones que se deben manifestar en una situación determinada., así como los resultados a alcanzar.
  2. Criterios de realización o de desempeño. Describen el nivel del resultado o desempeño.
  3. Especificación del campo o dominio de aplicación de la competencia, de manera que se haga explícito el significado contextual de la misma.
La evaluación del aprendizaje por competencias está orientada a la toma de decisiones con respecto a si se han alcanzado y a qué nivel los estándares de competencia previstos.  

miércoles, 30 de enero de 2013

2.1 La aproximación constructivista del aprendizaje y la enseñanza


2.1 La  aproximación constructivista del aprendizaje y la enseñanza
El aprendizaje escolar como un proceso de construcción del conocimiento a partir de los conocimientos y las experiencias previas y la enseñanza como una ayuda a este proceso de construcción.(coll 1996:161)
La idea constructivista del aprendizaje escolar mantiene que la finalidad de la educación es promover los procesos de crecimiento personal del alumno, en el marco cultural del grupo al que pertenece.
La construcción  del conocimiento escolar puede analizarse desde dos vertientes
·         Los procesos psicológicos implicados en el aprendizaje
·         Los elementos de predominio educativa para promover, y guiar dicho aprendizaje.
Diversos autores han fundamentado la realización de aprendizajes significativos que el alumno construye significados que enriquecen sus conocimientos del mundo físico y social.
La actitud constructivista rechaza la idea del alumno como un mero receptor o reproductor de saberes culturales. Tampoco acepta la idea de que el desarrollo es la simple acumulación de aprendizajes específicos. La filosofía educativa que subyace estos planteamientos indica que la institución educativa debe promover el doble proceso de socialización y de individualización; este permitirá a los alumnos construir la identidad personal en el marco de un contexto social y cultural determinado. La finalidad última de la intervención pedagógica es desarrollar en el alumno la capacidad de realizar aprendizajes significativos por si solo en una amplia gama de situaciones y circunstancias aprender a aprender (Colll, 1988:133)
 En el enfoque constructivista tratando de conjuntar el cómo y el qué en la enseñanza, la idea central se resume en la siguiente frase:”enseñar a pensar y actuar sobre contenidos significativos y contextuados”
 Coll dice que la noción constructivista se organiza en 3 ideas fundamentales:
1.    El alumno es el responsable último de su propio proceso de aprendizaje.
2.    La actividad mental constructivista del alumno se aplica a contenidos que poseen ya un grado considerable de elaboración
3.    La función del docente es introducir los procesos de construcción del conocimiento escolar, es en realidad un proceso de elaboración, en el sentido de que el alumno selecciona, organiza y transforma la información que recibe de muy diversas fuentes, estableciendo relaciones entre dicha información y sus ideas o conocimientos previos.
La idea de construcción de significados nos refiere a la teoría del aprendizaje significativo.
El aprendizaje significativo en situaciones escolares
David Ausubel  fue un psicólogo educativo, a través de estudios y elaboraciones teóricas, dejo sentir su influencia acerca de cómo se produce el aprendizaje  en el ámbito escolar.
Ausubel teórico cognoscitivista, postula que el aprendizaje implica una reestructuración activa de las percepciones, ideas, conceptos, y esquemas que el aprendiz posee en su estructura cognitiva su postura es constructivista ( el aprendizaje no es una simple asimilación pasiva de información literal ya que el sujeto la transforma y estructura) e interaccionalista (los materiales de estudio y la información exterior se interrelacionan e interactúan con los esquemas de conocimiento previo y las características personales del aprendiz).
Concibe al alumno  como un procesador activo de información, y dice que el aprendizaje es sistemático y organizado, pues en su forma  más elaborada consiste en un fenómeno complejo  que no se reduce a simples asociaciones memorísticas. Señala la importancia que tiene el aprendizaje por descubrimiento (dado que al alumno reiteradamente descubre nuevos hechos, forma conceptos, infiere relaciones, genera productos originales) considera que no es probable que todo el aprendizaje significativo en el aula deba ocurrir por descubrimiento.
Tipos y situaciones del aprendizaje escolar
Ausubel Menciona que hay que distinguir entre los tipos de aprendizaje que pueden ocurrir en el aula
1.    La que se refiere al modo en que se adquiere el conocimiento.
2.    La relativa  a la forma en la que se incorpora el conocimiento en la estructura de conocimientos en la cognitiva del aprendiz.
 En la primera dimensión encontramos dos tipos de aprendizaje: por  recepción y por descubrimiento (como se provee al alumno de los contenidos escolares) y en la segunda dimensión encontramos dos modalidades por repetición y significativos (como elabora o reconstruye la información). La interacción de estas dos dimensiones se traduce en las denominadas situaciones del aprendizaje escolar: aprendizaje por recepción-significativa, o por descubrimientos, o por descubrimiento-significativo.
 En la actualidad, el currículo y la enseñanza priorizan modelos basados en el aprendizaje por recepción, por adquisición de grandes volúmenes de material de estudio que comúnmente se le presentan al alumno. La meta es que no solo por recepción y descubrimiento el alumno adquiera el conocimiento, si no sea resolver problemas académicos y de la vida diaria por medio del descubrimiento, y porque a veces lo que se aprende de este modo conduce al redescubrimiento planeado de propuestas y nociones conocidas.
Es cierto que el aprendizaje significativo es más importante y el aprendizaje repetitivo, en lo que se refiere a situaciones académicas, ya que el primero posibilita la ventaja de grandes cuerpos formados de conocimiento que tenga sentido y relación.
 El aprendizaje significativo implica un procesamiento muy activo de la información por aprender. Cuando se aprende significativamente a partir de la información contenida en un texto académico se hace por lo menos lo siguiente.
1.    Se realiza un juicio de pertinencia para decidir cuáles de las ideas que ya existen en la estructura cognitiva del lector son las que se relacionan más con las nuevas ideas.
2.    Se determina las diferencias, contradicciones y similitudes entre las ideas nuevas y las previas.
3.    Con base al procesamiento anterior, la información nueva se reformula para hacer posible su asimilación en la estructura cognitiva del sujeto
4.    Si una “reconciliación” entre ideas nuevas y previas no es posible, el lector realiza un proceso de análisis y síntesis con la información, y reorganización sus conocimientos bajo principios explicativos más inclusivos y amplios.
Se ha insistido en la continuidad que existe entre el modo y la forma en que se adquiere el conocimiento con las posibles situaciones de aprendizaje escolar.
Condiciones que permiten el logro del aprendizaje significativo.
Para que el aprendizaje sea significativo debe reunir dos condiciones: que la nueva información se relacione de un modo no arbitrario (absurdo) y sustancial (básico) con lo que el alumno ya sabe, en función de su disposición (motivación y actitud) por aprender, y de la naturaleza de los materiales o contenidos de aprendizaje.
La racionalidad (razón) no arbitraria, quiere decir que el material o contenido de aprendizaje no es azaroso (incierto) y tiene la suficiente intencionalidad, para ser vinculado con la clase de ideas que los seres humanos son capaces de aprender. El criterio de relacionabilidad sustancial (no al pie de la letra), involucra que si el material no es inoportuno, un mismo concepto o proposición puede expresarse de manera distinta y seguir transmitiendo exactamente el mismo significado.
El significado es potencial o lógico cuando se refiere al significado esencial del material figurado que hay que aprender, debido a su propia naturaleza y sólo podrá convertirse en significado real o psicológico cuando el significado potencial se haya convertido en un contenido nuevo, específico e idiosincrático en la estructura cognitiva de un sujeto particular.
Puede haber aprendizaje significativo de un material potencialmente significativo, pero también puede ocurrir que el alumno aprenda por repetición debido a la falta de motivación o disposición para hacerlo de otra forma o porque su nivel de madurez cognitiva no le permite comprender contenidos de cierto nivel.
El proceso aprendizaje significativo son múltiples y complejas, y todas hay que tomarlas en cuenta en las fases de planeación, enseñanza-aprendizaje y evaluación. El alumno cuenta con una estructura cognitiva particular, una idiosincrasia y una capacidad intelectual propias, una serie de conocimientos previos y una motivación y actitud para el aprendizaje propiciadas por experiencias previas en la institución escolar. Toman en cuenta los contenidos y materiales de enseñanza, que si estos no tienen un significado lógico potencial para el alumno, se propiciará un aprendizaje rutinario y carente de significado.
Según, la teoría de Ausbel del aprendizaje verbal significativo, sobre todo para el caso del aprendizaje conceptual, se sugiere al docente una serie de principios educativos:
1.       El aprendizaje se facilita cuando los contenidos se le presentan al alumno organizados de manera conveniente y siguen una secuencia lógica-psicológica apropiada.
2.       Es conveniente delimitar intencionalidades y contenidos de aprendizaje en una progresión continúa que respete niveles de inclusividad, abstracción y generalidad.
3.        Los contenidos escolares deben presentarse en forma de sistemas conceptuales (esquemas de conocimiento) organizados, interrelacionados y jerarquizados, y no como datos aislados y sin orden.
4.       La activación de los conocimientos y experiencias previos del aprendiz facilitará los procesos de aprendizaje significativo de nuevos materiales de estudio.
5.       El establecimiento de puentes cognitivos (conceptos e ideas generales que permiten enlazar la estructura cognitiva con el material por aprender) pueden orientar al alumno a detectar las ideas fundamentales, a organizarla e integrarlas significativamente.
6.       Los contenidos aprendidos significativamente (por recepción o por descubrimiento) serán más estables, menos vulnerables al olvido y permitirán la transferencia de lo aprendido, sobre todo si se trata de conceptos generales integradores.
7.       El alumno en su proceso de aprendizaje y mediante ciertos mecanismos autorregulatorios, puede llegar a controlar eficazmente el ritmo.

 CRÍTICAS   Y  AMPLIACIÓN DEL  CONCEPTO DE APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO
Segun Coll, el concepto Ausbeliano del aprendizaje significativo, realmente es amplio, involucra al alumno en su totalidad, y no solo  su  capacidad para establecer relaciones entre sus conocimientos previos y los nuevos aprendizajes. Obliga más allá de los procesos  cognitivos  del alumno, para introducirse en el aprendizaje escolar con la finalidad que sea de  carácter experiencial y poder activar los conocimientos previos mediante estrategias (preguntas de reflexión, análisis, mapas conceptuales) etc. Utilizando materiales inductivos, queriendo  vincularlos con los nuevos aprendizajes.
Cabe resaltar que la motivación interior, las relaciones e incluso la afectividad, son factores que intervienen para la adquisición de los nuevos conocimientos.
Como bien lo menciona SHUELL (1990) Menciona  que el aprendizaje es continuo y de manera gradual, no instantáneo, ya que en el transcurso del  tiempo los aprendizajes son más significativos de acuerdo al cúmulo de experiencias.
LA NECESIDAD DE UNA TEORÍA SOCIAL Y SITUADA DE LA COGNICIÓN Y DEL APRENDIZAJE
La creciente importancia del constructivismo en la educación le ha dado importancia al aprendizaje social y al contexto en el proceso de aprendizaje. Donde los alumnos forman parte de una comunidad de aprendices   en interacción con otros. Cabe insistir que una comunidad  está conformada por personas, con metas y propósitos  compartidos.
Según Wenger el aprendizaje se concibe como un fenómeno fundamentalmente social, que refleja nuestra propia naturaleza social, como seres humanos  capaces de conocer.
El conocimiento que se recibe en la escuela  es individual, sin embargo fuera de ella es compartido.
El mayor desafío que se pretende lograr en el aprendizaje y la enseñanza es que esta sea dinámico, colaborativo, con un docente mediador y lograr que esta enseñanza sea para  educar para la vida, logrando un compromiso total en la persona y en lo social. Hay quienes afirman que desde la perspectiva sociocultural los aprendizajes efectivos se determinan por el grado de relevancia cultural en las que participa el estudiante, así como el tipo de actividad social en la que nos  relacionamos.


viernes, 25 de enero de 2013

1.2 La formación del docente como profesional autónomo y reflexivo


1.2   La formación del docente como profesional autónomo y reflexivo
Es complicado y difícil de poder saber lo que caracteriza a un buen docente, conocer lo que es realmente, lo que significa esa palabra y todo lo que se relaciona con ella. Sin embargo autores como Donald Shön (1992) afirma que el docente es un profesional reflexivo, y la reivindicación que hace. A. Díaz Barriga (1993) de su labor como intelectual.
El rol del docente no solamente debe dedicarse solamente a aplicar los planes y programas de estudio o metodologías pensadas por otras personas, si no que se convierte en un profesional analítico-reflexivo.
La formación de un práctico reflexivo se basa en una práctica que debe ayudar a sus alumnos a adquirir nuevos conocimientos, saberes que resultan importantes para lograr un mejor aprendizaje.
Existen cuatro constantes en la práctica reflexiva propuesta por Shön que deben tomarse en cuenta al examinar la acción de los profesionales (en este caso de los docentes).
Ø  Lo medios, lenguajes y repertorios que emplean los docentes para describir la realidad y ejecutar determinadas acciones.
Ø  Los sistemas de apreciación que emplean para centrar los problemas, para la evaluación y para la conversación reflexiva.
Ø  Las teorías generales que aplican a los fenómenos de interés.
Ø  Los roles en los que sitúan sus tareas y a través de los cuales delimitan su medio institucional.
Desde un enfoque constructivista, la práctica docente de un profesor debe partir del pensamiento didáctico espontaneo del mismo, sobre un problema generada por la misma práctica y tratar de realizar una intervención para mejorarla.
También será de mayor provecho la práctica docente en donde se involucre equipos de trabajo, ya sea en la misma escuela o buscando asesoría pedagógica con otros docentes más experimentados, promoviendo el trabajo cooperativo, un trabajo de innovación, de investigación y formación permanente.
Shön (1992) menciona que “la enseñanza a través de la reflexión-acción”, y manifiesta el dialogo entre el docente y el alumno es condición básica para un aprendizaje práctico-reflexivo, de igual forma el maestro transmite mensajes que son interpretados por los alumnos tanto de manera oral como en las acciones.
Si el docente se lo propone, de acuerdo con el modelo de formación reflexión-acción, pueden llegar a sistematizar el conocimiento en la acción, además de desarrollar nuevas formas de comprensión cuando ellos mismos formulan interrogantes sobre su práctica y recogen sus propios datos para darles una respuesta.
De acuerdo a las necesidades docentes de formación de los docentes se mencionan los principios constructivistas para dicha formación.
1.       El proceso de formación atiende a saber, el saber hacer y el ser de la tarea docente.
2.       Incluye un trabajo de reflexión y acción transformadora en torno a los contenidos de la materia o disciplina, el proceso de enseñanza y aprendizaje, y las prácticas docentes en un contexto determinado.
3.       Toma como punto de partida el análisis y cuestionamiento del pensamiento didáctico o las creencias del sentido común sobre la enseñanza.
4.       Es resultado de la participación activa, la reflexión crítica y colaborativa en el seno de un colectivo docente comprometido con la tarea de transformar los procesos educativos.
5.       Constituye un proceso de reflexión e innovación (no sólo de adopción de “modas”) que acepta el rompimiento de barreras y condicionamientos previos.
6.       No se queda sólo en el plano de la crítica, sino que generan un conocimiento didáctico integrador que conduce a una propuesta para la acción.
7.       Abarca en un sentido amplio el aprendizaje de competencias; integra y moviliza conceptos, principios y explicaciones (saber); procedimientos y estrategias (saber hacer); actitudes, valores y normas (saber ser, saber comportarse).
8.       Potencia los componentes metacognitivos y autorreguladores del conocimiento y la práctica docente (saber cómo, por qué, cuándo y para qué se hace).
9.        Involucra estrategias para la solución de situaciones propias del contexto educativo donde se enseña.
10.   Promueve el cambio didáctico, la clarificación conceptual de la labor docente, en análisis crítico de la propia práctica, las habilidades de dominio específicas donde se enseña y la adquisición de un abordaje estratégico.
11.   Existe acompañamiento de mentores competentes: los profesores requieren recibir el suficiente modelado, guía y retroalimentación en el proceso formativo.
12.   Considera el transito del docente por distintas etapas en el complejo que conduce a entender e incorporar las innovaciones en su práctica. Se involucran los procesos afectivos, motivacionales y volitivos del docente.
13.   No se deja al docente a su suerte, como sujeto aislado: se le incorpora a una comunidad de discurso crítico y de producción de nuevas propuestas educativas desde un marco de educación para la diversidad, el cambio, el desarrollo humano sustentable y la equidad.

1.2   El docente ante el discurso de las competencias.
El discurso de las competencias sigue siendo hoy en día un tema adoptado para los modelos curriculares, el discurso de las competencias ha entrado con mucha fuerza en el campo de la educación y en la formación de los profesionales, incluidos los profesores. Todo esto se ha tratado de buscar una innovación de los procesos formativos de acuerdo con las demandas actuales de la entrada de la sociedad del conocimiento.
Sin embargo ese modelo presenta muchas carencias y requiere que se realice una reflexión sobre lo que realmente significa ese término y que es lo que se quiere lograr o hasta donde se puede lograr con ese modelo.
Ángel Díaz Barriga cuestiona, si realmente estamos a una propuesta innovadora o simplemente constituye “un disfraz de cambio”, sobre todo en un contexto educativo que hoy se caracteriza por una suerte de compulsión a dicho cambio, que con frecuencia no logra una transformación de fondo (Díaz Barriga, 2006).
Tendríamos que reflexionar hasta donde se ha logrado con esta propuesta, si realmente se está logrando lo propuesto, si la educación está avanzando con los estándares que se plantearon.
Una de las críticas que se realizan al currículo por competencia, es que la” competencia” queda reducida solamente al dominio de un “saber hacer” procedimental, que solo permite definir registros de tareas o comportamientos discretos y fragmentados.
Otro problema es la dificultad de los docentes para entender el qué y el cómo del enfoque por competencias, en cómo enseñarlas  y evaluarlas, puesto que las orientaciones y los cursos de capacitación no han sido las esperadas para entender mejor este proceso.
Algunos autores mencionan que este enfoque se creó con el fin de crear una noción de capacitación de destrezas laborales y una certificación de puestos de trabajo que provienen del sector empresarial que trata de conducir a puestos o tareas. Blas afirma (2007:14) que: “Más que de nuevos modelos o desarrollos conceptuales, se trata meramente de sustituciones terminológicas de conceptos antiguos, donde el tradicional análisis ocupacional de tareas o el análisis de aptitudes y actitudes parecen habar sido disfrazados por un nuevo lenguaje, el propuesto y promovido por el nuevo concepto de competencia profesional”.
 En los planteamientos constructivistas, mencionan que la competencia implica un proceso complejo de movilización e integración de saberes, pero que ocurre dentro de los límites (facilidades y restricciones) establecidos por un dominio temático y situacional específico. Éste se caracteriza por un conjunto de prácticas socioculturales que dan significado y sentido a dicha competencia. Phillipe Perrenoud (2004:11) definen la competencia como  la “capacidad para movilizar varios recursos cognitivos para hacer frente a un tipo de situaciones”.
Las competencias de los docentes con competencias profesionales que se desarrollan mediante procesos de formación deliberados y dirigidos, pero también se desarrollan y perfeccionan en el devenir cotidiano del practicante cuando enfrenta situaciones clave. Las competencias docentes pueden ser de muy diverso tipo, no existe una categorización. Perrenoud  (2004) las agrupa dentro de diez grandes familias, que a su vez pueden descomponerse en competencias aún más específicas. Dichas familias de competencias docentes son:
Ø  Organizar y animar situaciones de aprendizajes.
Ø  Gestionar la progresión de los aprendizajes.
Ø  Elaborar y hacer evolucionar dispositivos de diferenciación.
Ø  Implicar a los alumnos en sus propios aprendizajes y su trabajo.
Ø  Trabajar en equipo.
Ø  Participar en la gestión de la escuela.
Ø  Informar e implicar a los padres.
Ø  Utilizar las tecnologías de la información y comunicación (TIC).
Ø  Afrontar los deberes y los dilemas éticos de la profesión.
Ø  Organizar la propia formación continua.
Es necesario propiciar una práctica docente reflexiva, significativa y situacional, que permita la reflexión de  nuestra labor, fijarse metas, entender y superar los desafíos que se enfrentan.
La evaluación de una competencia requiere centrarse en el desempeño y acercarse a lo que se denomina evaluación auténtica (Díaz Barriga, 2006). Es decir los participantes en un proceso formativo tendrán que demostrar un desempeño significativo en las situaciones y escenarios idóneos donde se movilizan los saberes pertinentes a la competencia. La evaluación auténtica de competencias implica entender cómo ocurre el desempeño en un contexto y situación determinados o seguir el proceso de adquisición y perfeccionamiento de saberes o formas de actuación.

1.1 La función mediadora del docente y la intervención educativa


1.1   El rol del docente y la naturaleza interpersonal del aprendizaje.
Hoy en día, nosotros como docentes estamos enfrentado un gran reto en nuestra labor, la de mejorar o cambiar nuestra práctica docente, de una forma que sea novedosa, que sea atractiva, sobre todo que responda  a las necesidades que se está viviendo en nuestra sociedad, ya que no es suficiente que actuemos como simples transmisores de conocimientos o facilitador del aprendizaje sino que se requiere que seamos mediadores entre los alumnos y el conocimiento, proporcionándoles la ayuda necesaria a sus necesidades, de igual forma se requiere que actuemos como investigadores, constructores de conocimientos, etc. que a través de nuestra labor se favorezcan y se desarrollen las habilidades, las destrezas, las actitudes, los valores para que en un futuro lograr que los alumnos sean autónomos, que aprenda a aprender, que ellos se interesen por aprender y de desarrollar sus competencias.
La concepción de lo que implica aprender requiere un replanteamiento desde una teoría social del aprendizaje, donde el acto de aprender se concibe como un acto de participación social en una comunidad educativa. El aprendizaje implica tanto la construcción como el “aprender a hacer” a través de la práctica, la generación de una identidad y la afiliación a una determinada comunidad (Wenger, 2001).
De igual manera, es difícil llegar a un consenso acerca de cuáles son los conocimientos y habilidades que un “buen profesor” debe poseer, ello depende de la opción teórica y pedagógica que se haya adoptado, así como de la visión filosófica y de los valores y fines de la educación con los que se asuma un compromiso.  Los docentes también tenemos que ir desarrollando nuestras competencias para lograr favorecer el aprendizaje y las competencias en nuestros alumnos, según Cooper 1999, algunas áreas generales de competencia docente que sean congruente con la idea de que el profesor apoya al alumno a construir el conocimiento, a crecentar como persona y a ubicarse como actor critico de su entorno. Dichas áreas de competencias son las siguientes:
1.    conocimiento teórico suficiente profundo y pertinente acerca del aprendizaje, el desarrollo y el comportamiento humano.
2.    Despliegue de valores y actitudes que fomenten el aprendizaje y las relaciones humanas genuinas.
3.    Dominio de contenidos o materias que enseña.
4.    Control de estrategias que faciliten el aprendizaje del alumno y lo hacen motivarte.
5.    Conocimiento personal practico sobre la enseñanza.
Los cinco puntos mencionados, es decir, las áreas de competencias, son de gran importancia tenerlos en cuenta y que trabajemos en lo que nos hace falta, para tratar de tener un dominio adecuado sobre ellas, y  de esa manera lograr un mejor resultado en nuestra labor dentro del aula. Debemos reflexionar acerca de aquellos elementos que le hacen falta a nuestra labor docente y así desarrollarlo al ponerlo en práctica  todos los días.
Se puede hablar de muchos modelos educativos sin embargo mientras nosotros los docentes sigamos haciendo solamente lo que sabemos y no lo que se debe hacer, posiblemente no habrá buenos resultados, es necesario investigar, que exista una motivación y un gusto por hacer lo que hacemos, y encontrar una motivación por nosotros mismos día a día.
1.1   Representación y pensamiento didáctico del profesor: su influencia en el aprendizaje.
En opinión de Coll y Miras (1990:297) menciona, “, si queremos comprender por qué el profesor y los alumnos interactúan de una manera determinada y se comportan como lo hacen en sus intercambios comunicativos, hemos de atender no sólo a sus comportamientos manifiestos y observables, sino también a las cogniciones asociadas a los mismos”.
El trabajo dentro del aula, es de gran importancia, ya que como docentes demostramos actitudes que sin darnos cuenta los imita nuestros alumnos., puesto que para ellos somos personas en los cuales confían, en los cuales representan alguien importante que en ocasiones mantienen una admiración hacia nuestra persona, que en la mayoría de las veces resultamos ser los modelos para ellos, a si que si en ocasiones nos preguntamos porque nuestros alumnos se comportan de determinada manera, es porque precisamente nosotros los miramos así, a la medida que nosotros le demos la confianza a ser como son a demostrar sus capacidades ellos se irán socializando, se irán involucrando en sus aprendizajes.
“Los profesores no parecen seguir para planificar su trabajo el modelo racional que normalmente se prescribe en los esquemas de formación y en la planificación del currículum”(Sancho, 1990: 101). En la mayoría de los casos los maestros no guían su trabajo en función de unos objetivos específicos y rígidos, si no que toman en cuenta las características de sus alumnos, el contexto en donde se encuentran, para ir adaptando de acuerdo a las necesidades que se vayan presentando durante el trabajo cotidiano.
 “Se sostiene que el conocimiento (y cuestionamiento) del pensamiento didáctico del profesor es un elemento insoslayable cuando se aborda un proceso de formación docente, es más diversos autores (Gil, Carrascossa, Furió, y Martínez-Torregrosa, 1991; Díaz Barriga, 2002; Monroy y Díaz, 2003) lo articulan dentro de las que consideran tesis centrales de un programa de formación de profesores”, puesto que:
1.    Los profesores tienen ideas, creencias, comportamiento y actitudes sobre los que hay que conectar cualquier actividad de formación.
2.    Muchas de esas creencias y comportamientos sobre la enseñanza son críticos, y conforman una docencia de sentido común, que representa una resistencia fuerte al cambio y se convierte en un obstáculo para la innovación de la enseñanza.
3.    Dicha problemática solo es superable,  como sostendremos más adelante, si se realizara un trabajo docente colectivo, reflexivo e innovador.
Otro aspecto a considerar para comprender la tarea docente consiste en ubicar la etapa formativa en que se encuentra el docente y su grado de experiencia en el campo de la docencia.
Lo que es importante considerar es que  a medida que vamos teniendo contacto con nuestros alumnos y con la experiencia en el trabajo docente, en el día a día, se vuelve más entendible nuestra labor y mejora en muchos aspectos.
El gran reto del docente consiste en saber cómo tener en cuenta esos aspectos tan importantes y mejorarlos de manera positiva y buscar alternativas para mejorar la práctica educativa.